ay mire usted, válgame Dios,
con lo bonita que ella es,
nadie le dice, ni una flor.
Ay qué le pasa a María Inés,
que siendo un tallo de rosal,
los niños de Jerez la miran al través
y no le dicen nada.
Y Maria Inés se desespera
y hasta se pone como un flan,
porque Jerez de la Frontera
canta al tuntún este refrán.
Ay qué le pasa a María Inés
que va a enfermar del corazón,
pues sin razón de ser, la pobre ya se ve
sentada en el poyetón.
Como es igual que un figurín, y de nobleza se las da,
y toca valses de Chopin en el piano de mamá,
como su padre con bombín, con ella siempre viene y va.
Ningún niño andaluz,
su talle de bambú,
se atreve ni a rondar.
Ay qué le pasa a María Inés,
ay mire usted, válgame Dios,
que ella confiesa veintitrés,
cuando ha cumplido treinta y dos.
Lo que le pasa a María Inés
es que con tanto canesú,
y tanto hacer croché, y tanto tomar té,
la gente le hace el mu.
Y María Inés se desespera
en cuanto siente su refrán,
y está amarilla y con ojeras
como teñida de azafrán.
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